Chapiteles góticos
10-03-2006 16:38:41
Veo las torres de la catedral por encima de los tejados y, por más que avance, sé que nunca llegaré a ellas. No soy tan ingenua: sé que no habrá visita turística. No vamos a asalir de aquí. Tampoco es que me importe.
Todo es demasiado claro, blanco, aseptico, perfecto. Tiene un aire rústico minimalista que me tranquiliza mucho. Y, en este momento, esta bien que algo me transmita calma. Se avecina un salto al vacio, con los ojos cerrados.
Pero todo parece tan común, tan conocido. Parece que sea algo normal entre nosotros dos, aunque sé perfectamente que no lo es. y eso es lo único que no me cuadra, porque el resto encaja en mi cabeza con toda simplicidad. Me descubro diciendo y haciendo cosas que en otra situación no saldrían nunca de mí. Ni siquiera me apetece salir a la calle, a comer algo, a respirar fuera de esa atmósfera que nos hemos creado. Aunque a la fuerza ahorcan, y unas horas después estamos bajo la lluvia.
Me gusta recurrir a la venganza para jugar un poco contigo y notar que te pones nervioso, que comienzas a pensar que no lo tienes todo en tus manos. Aún así lo dejo pronto porque no quiero asustarte ni que pienses que estoy loco, ya habrá tiempo para eso.
No sé en qué momento termina la noche. Pero me despierto por la mañana con la sensación más extraña del mundo: no quiero volver a Madrid, a mi lugar, a mi universo. Quiero quedarme aquí, bajo el peso de las sábanas, apoyada en tí, sintiendo como respiras.
Al salir a la calle vemos que ha estado nevando: tejados blancos bajo las torres de la catedral. Cuando tu autobus ya se ha ido, empieza la verdadera tormenta y tengo que enfrentarme sola al frio.
Categoría: Relatos 1 Comentario(s) & 0 Referencia(s)
Referencias
Comentarios
Hecho con
ni quiero (ya no encuentro placer), ni puedo, ni siquiera me esfuerzo por sentirme solo.
fue perfecto pero contigo tengo la sensacion de que nunca toco ni el suelo ni el techo.