Atados
05-01-2006 23:58:44
Perder uno de los sentidos permite que los otros cuatro se agudicen en extremo. Por eso centras toda tu atención en el leve tintineo metálico que provoco a tu espalda. En condiciones normales... ni lo oirías. Pero ahora no es la normalidad lo que impera en este universo y sabes lo que viene a continuación. Sabes qué es lo que toca ahora.
Paso las uñas por tu nuca. Me gusta tenerte a mis pies y a tí también te gusta. Por eso no te impacientas y saboreas esta espera, que yo alargo a sabiendas de que el retraso aumenta el deseo.
Con un movimiento mas brusco afianzo el nudo que te ha dejado ciego. Luego bajo a las muñecas, vendadas con dos pañuelos negros. "Pon las manos en la espalda". Lo digo y obedeces, y no puedo contener una sonrisa. Es demasiado poder. Es demasiado placer.
Sé que te hago daño cuando te clavo las esposas, pero no te quejas y, llegados a este punto, a mí me da igual. Es divertido tenerte a mi merced. Subo la mano por tu espalda, tu cuello, te agarro del pelo y hago que gires la cabeza hacia mí, mirandome sin verme.
A veces pienso que no eres tú el unico preso de este juego.
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